Hola, me llamo José. Soy un chico de clase media que dejó de estudiar a los dieciséis años y que aún no me he puesto a trabajar, ya que mis padres me sustentan económicamente, así que no veo la necesidad de integrarme en el mundo laboral todavía.
Yo soy Fermín y soy estudiante de un grado superior de mecanizado en Donapea. Me gusta salir los fines de semana con los amigos y jugar con la play en la bajera. Estoy deseando empezar las prácticas y ponerme a trabajar porque realmente esta profesión me gusta mucho.
Mi nombre es Clara y estoy cursando segundo de Biología en la Universidad de Navarra. Durante los exámenes estoy casi todo el día estudiando, pero cuando tengo un rato libre me gusta pasarlo con las amigas y viajando por el mundo. Hace poco me saqué el carnet de conducir e intento convencer a mis padres para que me compren un coche.
Soy un parado más en España que no acabó la ESO porque no era muy buen estudiante, y como en casa hacía falta el dinero, me puse a trabajar durante unos años en la construcción. Mis amigos de toda la vida me llaman Rodri, por mi apellido Rodríguez, ya que éramos cuatro Javier en clase.
Estos son algunos de los perfiles que nos podemos encontrar en la juventud de hoy en día, aunque unos predominan más que otros. Actualmente se nos tacha de “Vividores y juerguistas”, pero la realidad es que los jóvenes no sólo somos esto, sino que una gran mayoría somos estudiantes que intentan labrarse un futuro y que estudian duro para conseguirlo.
También se comenta que muchos de nosotros no nos queremos ir de casa porque vivimos muy bien, y esto es cierto, pero también hay otra causa de peso que nos impide hacerlo. En los tiempos que vivimos la sociedad exigen a los jóvenes sobradamente preparados que posean más de una titulación y que dominen varios idiomas, pero esto se consigue con años de estudio y prácticas, así que yo me pregunto: ¿Cómo ser independientes si no nos dan oportunidades para trabajar?
A mí me parece que hoy en día se nos critica mucho a los jóvenes dando razones como que sólo nos gusta la fiesta y los botellones, pero creo que también tenemos muchos aspectos positivos como puede ser que somos unas personas muy cualificadas en el ámbito estudiantil, que cada día más jóvenes son bilingües o por lo menos se defienden con el inglés y otro idioma complementario, e incluso se implican más en voluntariados que son compatibles con sus estudios.
Además esta generación ha nacido en las nuevas comunicaciones y maneja todo tipo de instrumentos digitales a la perfección, por lo que no hace falta que realicen ningún curso ni formaciones adicionales.
El mayor problema de los jóvenes es la falta de oportunidades y las grandes aspiraciones, pocas veces se tiene en cuenta un currículo sin experiencia y los aspirantes rechazan el empezar desde abajo después de años de preparación. Y esto sin pensar en la crisis que actualmente azota a la economía y que dificulta aún más esta opción.
Así que, sí, puede ser que los jóvenes de hoy en día hayan tenido las cosas más fáciles que los de generaciones anteriores, que han tenido que pelear mucho más para poder abrir puertas y dejarlas así para las nuevas generaciones, pero la situación que nos está tocando vivir no es la idónea para poder triunfar y labrarnos un futuro mejor.
martes, 25 de octubre de 2011
jueves, 29 de septiembre de 2011
MI VIDA
Yo dormía plácidamente en el lugar oscuro y húmedo en el que llevaba viviendo 9 meses pero el día 3 de marzo de 1990 noté como un temblor que me empujaba de mi habitáculo. Una fuerza sobrehumana me impulsaba por un camino oscuro y estrecho hasta que comencé a ver algo de luz, y tras sentirme algo atrapada entre dos mundos me vi rodeada de gente que me miraba hasta que uno de ellos me golpeó, claro mi reacción instantánea fue echarme a llorar desconsoladamente, pero unos brazos me rodearon y volví a escuchar el latido que tanto me reconfortó durante ese tiempo, en ese momento vi por primera vez la cara de mi madre. Y ese fue el primer instante de mi vida.
Tras 2 años dedicados a ir acumulando conocimientos como gatear, andar y pronunciar mis primeras palabras llegó el momento de ir al colegio para que me instruyesen para la vida. Mis padres, al igual que años antes hicieran con mi hermano, escogieron para mi educación el colegio San Ignacio de Loyola, o Jesuitas como se conoce comúnmente, y esas fueron las cuatro paredes que me vieron crecer tanto física como académicamente durante 15 años. A la vez que mi sabiduría iba creciendo me cultivaba también en el ámbito físico, compitiendo en balonmano hasta los 17 años. También adquirí conocimientos de música tocando el piano en el conservatorio Joaquín Maya durante 11 años. Además me fui convirtiendo en una persona plurilingüe estudiando la lengua inglesa así como la de nuestros vecinos franceses.
Para cuando quise darme cuenta llegó el momento de abandonar el nido y pasar a la universidad, lo que me obligó a pensar en mi futuro. Sin tener nada claro cuál era el trabajo de mi vida, me presenté a selectividad con la idea de que quería pasar mi vida ante una cámara y por eso mi decisión fue escoger la carrera de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra. Conforme iba avanzando el curso, sentía que aunque los conocimientos me gustaban me daba cuenta de que mi vocación frustrada era estar delante de gente pero no comunicando sino enseñando, así que tras muchas dudas decidí irme por mi verdadero camino y cambiar mis estudios por los de Magisterio de Educación Infantil y Pedagogía, ya que eran los niños a los que quiero dedicar mi vida.
Pamplona es mi hogar, pero parte de mi vida, sobre todo los periodos vacacionales, los he pasado en Castro Urdiales, al que siento como mi segunda casa. Esta localidad costera está ubicada en Cantabria y en los últimos años ha experimentado una gran ampliación, debido a que se ha convertido en la válvula de escape de muchos vizcaínos. Además de los veranos, también me escapo allí algunos fines de semana cuándo necesito cambiar la rutina de la ciudad ya que el mar me relaja.
Y así hemos llegado hasta el día de hoy, la verdad es que en mi vida no hay grandes acontecimientos pero así la he escogido y así es como me gusta vivirla.
Tras 2 años dedicados a ir acumulando conocimientos como gatear, andar y pronunciar mis primeras palabras llegó el momento de ir al colegio para que me instruyesen para la vida. Mis padres, al igual que años antes hicieran con mi hermano, escogieron para mi educación el colegio San Ignacio de Loyola, o Jesuitas como se conoce comúnmente, y esas fueron las cuatro paredes que me vieron crecer tanto física como académicamente durante 15 años. A la vez que mi sabiduría iba creciendo me cultivaba también en el ámbito físico, compitiendo en balonmano hasta los 17 años. También adquirí conocimientos de música tocando el piano en el conservatorio Joaquín Maya durante 11 años. Además me fui convirtiendo en una persona plurilingüe estudiando la lengua inglesa así como la de nuestros vecinos franceses.
Para cuando quise darme cuenta llegó el momento de abandonar el nido y pasar a la universidad, lo que me obligó a pensar en mi futuro. Sin tener nada claro cuál era el trabajo de mi vida, me presenté a selectividad con la idea de que quería pasar mi vida ante una cámara y por eso mi decisión fue escoger la carrera de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra. Conforme iba avanzando el curso, sentía que aunque los conocimientos me gustaban me daba cuenta de que mi vocación frustrada era estar delante de gente pero no comunicando sino enseñando, así que tras muchas dudas decidí irme por mi verdadero camino y cambiar mis estudios por los de Magisterio de Educación Infantil y Pedagogía, ya que eran los niños a los que quiero dedicar mi vida.
Pamplona es mi hogar, pero parte de mi vida, sobre todo los periodos vacacionales, los he pasado en Castro Urdiales, al que siento como mi segunda casa. Esta localidad costera está ubicada en Cantabria y en los últimos años ha experimentado una gran ampliación, debido a que se ha convertido en la válvula de escape de muchos vizcaínos. Además de los veranos, también me escapo allí algunos fines de semana cuándo necesito cambiar la rutina de la ciudad ya que el mar me relaja.
Y así hemos llegado hasta el día de hoy, la verdad es que en mi vida no hay grandes acontecimientos pero así la he escogido y así es como me gusta vivirla.
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